(La palabra “almunia”, de evidente origen árabe, una de las más bellas palabras de nuestro idioma).
(Leonard Cohen, de evidente origen judío, uno de los más grandes autores del último siglo en inglés).
Dice el Diccionario académico que “almunia” significa ‘huerto, granja’, que viene del árabe hispánico almúnya, ‘quinta’, y esta del árabe clásico, y aquí es donde encontramos el encantamiento del idioma, el genio de la lengua, aquello a lo que nos aferramos para echar a volar, aquello que nos hermana con Sherezade porque también nos salva, como a ella, porque en el conocimiento de la etimología está la historia de un pueblo que dura mil y una noches y que nos salva de la ceguera y de vagar dando manotazos y que los damos, igualmente, pero que no sea porque no sabemos lo que nos muestran siglos de relatos, duren estos mil y una noches o duren los dos minutos y medio de “I Tried to Leave You”, relatos, al fin, que hablan de lo mismo, de dejarnos la piel en hacer sonreír a quien tenemos al lado, de la imposibilidad de separarnos por la noche, aunque queramos, o de la imposibilidad de dejar de querer separarnos por la noche, aunque debamos, porque, al fin, munyah, en árabe clásico, significa ‘deseo’.