No es nuevo, ni mucho menos, el papel del humor en el imprescindible y noble arte de la crítica al poderoso, en sus diversas encarnaciones, las del poder (político, monárquico, religioso, oligárquico y todos los etcéteras que queramos añadir), y en sus diversas manifestaciones, las del humor (desde el más blanco, pero no por ello inocente, hasta la despiadada sátira, pasando por el que denuncia sin juzgar o por el que aparece salpimentando textos de otro carácter).

En estos turbulentos y espantables tiempos, cuando la gran estafa llamada “crisis” nos come la figura y quienes ocupan esos lugares en que el poder se encarna parecen, en su inmensa mayoría, que llegan siempre tarde a la ciudadanía, si es que llegan, cuando, además, llegar tarde y no llegar son sinónimos.

En estos infaustos y aciagos tiempos, de desahucios, de desempleo, de retroceso de derechos, de racismo que nunca se fue, de gibraltarespañol, de miseria económica de unos y de miseria moral de quienes provocan la económica.

En estos tiempos, el humor sabe estar, de nuevo, a la altura de las circunstancias y se convierte en el altavoz más potente de denuncia, de crítica, de arrancar el disfraz de la mentira y del engaño y mostrar el desnudo de la ignominia.

En Asturias, la Fundición Príncipe de Astucias, con una web y amplia presencia en Facebook, o Al platu vendrás, desde Facebook, sacan las vergüenzas con una inmediatez que no encuentra causa más digna, sacan las vergüenzas y se convierten en la verdadera oposición del Gobierno y en la verdadera exigencia de responsabilidad a la oposición, además de denunciar sin pasar ni uno los desmanes de los poderosos de que antes hablábamos, de obispos, de pobladores de la familia real, de banqueros y de oligarcas de todo pelaje. Y citaré también, por ser asturiana una de sus cabezas pensantes, la revista satírica Mongolia, con fuerte presencia, asimismo, en la red.

No soy sola ni somos minoría quienes esperamos como agua de mayo la respuesta de estos representantes del humor a cada paso que da la actualidad, sabiendo que encontraremos en ellos editorial, crónica y crítica certeros e inapelables. Sabiendo que nos reiremos denunciando y que pasaremos de la carcajada a la mueca y viceversa, en círculo vicioso imprescindible, al hacernos eco en la red, por las propias características de esta, de la denuncia implacable.

En la mejor tradición del humor asturiano, de nuestra ironía algo resignada y grandona, cada cual a su manera, la Fundición, el Platu y Mongolia por la parte que nos toca nos ponen en la boca la denuncia horrísona, a modo de grito de Munch, de la estafa que nos empobrece y nos humilla. Pisando callos, creando polémica, porque no morderse la lengua, para envenenar sin envenenarnos, es lo que tiene.

Porque, encomendándonos a ese genial maestro de humoristas que es Jardiel Poncela, “humor” se escribe con hache, como los alimentos principales.

La Ventana de Asturias – Cadena SER – 4 de octubre de 2013.