Hubo un viaje a Londres en que pasaron cosas que tuvieron consecuencias.
Pasaron cosas, siempre pasan en los viajes, para eso sirven.
Fui a Londres con una amiga.
Fuimos a ver a la gran Natalie Merchant. Natalie Merchant es una música enorme que baila y dirige a sus músicos en “Beloved Wife”.
Pasó eso, que era el motivo del viaje.
Pasó también que mi amiga se subió en avión y son esos acontecimientos que ocurren en las biografías de quienes somos, pequeños insectos en este mundo tan grande y tan lleno de gente, son acontecimientos que tienen su importancia para nuestras biografías de insectos, no trascienden más allá. No es el descubrimiento de la penicilina ni es el enunciado de las leyes de Newton ni la primera vez que unos ojos occidentales contemplan Abu Simbel, pero son acontecimientos que en nuestra vida importan, en nuestra vida de insectos.
Y yo me compré una camisa en Camden Town, el domingo por la mañana, antes del concierto, en el frío mes de mayo londinense, una camisa con un estampado de flores que podría haber sobrado del tapizado del sofá de la casa en el campo que habitaban Leonard y Virginia Woolf, vivían allí para huir del bombardeo de Londres y de allí salió ella para suicidarse.
Son esos pequeños acontecimientos que ocurren en nuestra vida de insectos y de los que ni adivinamos sus consecuencias, si es que las tienen, y sus consecuencias no tienen importancia alguna, no es el descubrimiento de la penicilina ni es el enunciado de las leyes de Newton ni la primera vez que unos ojos occidentales contemplan Abu Simbel, pero a veces en las biografías de los insectos suceden cosas, particularmente en las biografías de las moscas, que provocan que las moscas queden atrapadas en las telas que tejen las arañas.