Por aquí, ya hablamos de sudor y de lágrimas, ya va siendo hora de hablar de sangre, líquido, tejido y fluido, que sale de los agujeros corporales, como el sudor y las lágrimas.
La sangre no puede manar sin control, liquidísima, porque nos morimos sin ella, y no puede manar espesa, a coágulos, porque nos morimos con ella.
Sangre en forma de menstruación, sangre por la nariz, sangre que, como postilla, cierra una herida, sangre que obstruye en forma de coágulo, sangre que provoca un moratón, sangre que asusta, sangre que alivia.
Las jeringuillas dan pánico a mucha gente, un pánico irracional, como el del miedo a volar, y tantos otros. Hay personas que ven una jeringuilla y se desmayan, si es un pinchacín de nada. Un segundo de ardor en la piel y luego, ya, depende de si la jeringuilla es para introducir o para extraer.
Las agujas de las vacunas, de la diálisis, del suero, de la quimioterapia, de la morfina en estado terminal. Las agujas de las jeringuillas de los yonquis.
Las agujas de las jeringuillas de los yonquis, la liturgia yonqui, la mitificación, ahora ya no, yonqui. La ceremonia de la heroína, tan bien descrita por Antonio Vega en “Se dejaba llevar por ti”, muerto Antonio yonqui perdido. Ceremonia apuntada en varias canciones por otro letrista contemporáneo imprescindible, Nacho Vegas, por ejemplo, en la maravillosa y espantosamente dura “Morir o matar”.
Donar, donar órganos, en vida o en muerte, donar tejidos, donar cuerpo, donar médula, donar un trocito de ti y continuar con vida.
Donar sangre. Donar sangre. Donar sangre, con la aguja insertada en tu piel, con la piel rota, abriendo, cerrando el puño, para facilitar la extracción, observar cómo el tubo de la jeringuilla se llena de sangre, poco a poco, algún coágulo, distinto del coágulo que te tapona por dentro y te provoca un ictus, distinto del coágulo que se expulsa en la regla, sangre a borbotones manando de la vena a la jeringuilla, con la piel rota, durante unos minutos, abriendo y cerrando el puño, mirando cómo sale o mirando hacia otro lado, ver cómo se llena la bolsa de sangre, vivir en el confort, así que pase la crisis, al saber que la sangre se dona, no se compra, no se vende, se regala.
Litros y litros de sangre se necesitan cada día en los hospitales. Litros y litros de sangre que acabaremos necesitando. Litros de sangre que necesitamos cada día, para vivir o para morir.
El Centro Comunitario de Sangre y Tejidos de Asturias llama a donar porque las reservas de sangre en nuestra tierra están bajo mínimos. El sábado, entre las nueve de la mañana y las nueve de la noche, y el domingo, entre las nueve de la mañana y las dos y media de la tarde, puede donarse en el teatro Campoamor, en Oviedo.
La Ventana de Asturias – Cadena SER – 5 de diciembre de 2014.