La pista de la plaza de la Catedral estaba mediada, la noche del pasado lunes, en Oviedo en fiestas de San Mateo, y el concierto empezó antes que puntual, inserto entre otros dos. Salió Raúl Rodríguez y, con su banda, comenzó a diseminar algunos de sus temas. Entre bambalinas, Carlos Núñez, que había tocado justo antes, y Los Secretos, que tocaron al día siguiente. Entre bambalinas, Jackson Browne. La música representada por distintos actores, entre bambalinas.

Al poco, Jackson Browne se incorpora al escenario, con ese aspecto inconfundible, más allá del cincel del tiempo, y, armado de guitarra, comienza a cantar. La voz, a la vez que el rostro, también ha sido cincelada y ya no es esa voz imposiblemente limpia de Running on Empty, álbum que merece no dejar de escucharse jamás, testimonio imprescindible de lo que significa hacer una gira, sino que es una voz de casi 70 años, aun reconocible.

 Publicado en La Voz de Asturias. Puedes leer aquí el texto completo.