“Una noche, fui a un garito. Había un concierto, un trío, guitarra, bajo, batería, versiones de música americana, de rock and roll puro. Dos hombres, guitarra y batería, y una mujer, bajo.
Todo iba bien. Había noche, rock, ron y amigas. Había música en directo, había participación en lo común, había el hilo que une un garito de una ciudad de provincias del norte de España con el Royal Albert Hall o con la sala Olympia. Da igual, lo que sentimos es lo mismo, en un garito o en la sala Olympia.
Todo iba bien y, en una canción, guitarra y bajo cambiaron de manos. Y Sil Fernández, que era la bajista, empuñó la guitarra eléctrica y se convirtió en Janis Joplin, cantando, aullando “Piece of my Heart”. Todo iba bien y todo empezó a ir mejor. Atesoro un puñado de conciertos a las espaldas, vi unas cuantas veces a mi dios Leonard Cohen, alguna vez a Neil Young y cerquita a Natalie Merchant, pero aquel concierto en un garito del barrio en el que habito, de nuevo, hizo que de un plumazo olvidara la teoría acerca del papel de las mujeres en el rock and roll y me diera cuenta de que ahí estaba la clave, una mujer, en el escenario, en pie de igualdad con dos estupendos músicos, también llenos de talento y de profesionalidad. Y, además, de barba.
Y Sil empuñó la guitarra y se convirtió en Janis y Janis y Sil son negras y Sil empezó otra canción de súplica, de desgarro, de desamor, de revelarse ante lo inevitable. Sil contó, una vez más, el relato de un hombre y de una mujer. Sin ella saberlo, Sil, en aquel escenario pequeño, en aquel garito, me estaba abriendo una puerta, pequeñita, de la percepción. Y al día siguiente, de resaca de ron y de corazón en mil pedazos, escribí por primera vez algo que merecía la pena sobre música. Y empecé a conocer a Polimnia, a saber que para escribir sobre música no hay nada mejor que una resaca no muy grande, pocas horas de sueño y un estímulo sexual: porque al fin se haya dado esa noche de amor cuya resaca se junta a la del alcohol o porque, aun no dándose, no hay placer más parecido al del sexo que el del rock and roll”.

De Las canciones: Lavar los párpados en la lluvia. Cualquier parecido con la realidad no es simple coincidencia. Como ocurrió, lo cuento. He aquí la muestra:

Sil Fernández: Voz.
Álvaro Bárcena: Guitarra.
Sergio Tutu: Bajo.
Sam Rodríguez: Teclado.
Wilón de Calle: Batería.

Imagen gráfica: Ana Isabel Rey Artime.
Fotografía: Iris Benítez Rosales.
Estilismo: Verónica Casaos Assolari y María Álvarez Bouzo.
Vestuario de Sil Fernández: Lulú Trendy Shop.
Peluquería y maquillaje de Sil Fernández: Bea Villar García.

Colaboran:
Discos Alta Fidelidad.
Lulú Trendy Shop.
Diario Roma.
Café Paraíso.
El Boca a Boca.

Clip de promo.

Sil Fernández habla de Janis Joplin, en el diario La Nueva España. Aquí, el texto completo.
La rueda de prensa de presentación, en La Nueva España, aquí.
El concierto, en La Voz de Asturias, aquí.
En la revista cultural El Cuaderno, aquí.
En el programa de Radio Kras Autofoto, aquí.
Crónica del concierto en The Box FM, aquí.

Una muestra excelente del concierto:

Sil Fernández y Sergio Tutu. Foto de Paco Verdugo, para Asturpaco Fotografía.

Para El Tiempo Delicuescente. Concierto Piece of my Heart – 50 años de Cheap Trills.
Sil Fernández canta a Janis Joplin.
Sala Sir Lauren’s (Eugenio Tamayo, 3, Oviedo). 28 de abril de 2018, 22.30 h.