Tom Waits hizo un primer disco, Closing Time, que es una obra maestra, esas primeras obras que son maestras y suponen a sus autores un reto en las siguientes (también, Songs of Leonard Cohen).

Un primer disco con una segunda canción, “I Hope that I Don’t Fall in Love with You”, soberbia, de principio a fin, una narración de casi cuatro minutos perfecta en su estructura, en su desarrollo y desenlace, llena de esperanzas que duran lo que dura una cerveza, llena de fantasías sustentadas por el alcohol y por la música que suena en el bar, en los relatos que queremos creernos, para evitar enamorarnos, para advertir de que no se enamore la persona a la que miramos, para acabar enamorándonos cuando ya no hay nada que hacer.

“I Hope that I Don’t Fall in Love with You” es una canción de soledad, de bares y de música. De frustración y de esperanza en vano. Es una canción magistral en que asusta reconocerse.

En mi ciudad hay una zona vieja y hay bares, con dificultades enormes para hacer música en directo, y la zona vieja de mi ciudad, hablo de ella porque es la que conozco, es un barrio acogedor con sus habitantes, cálido, comprensivo, solidario. Crean que sé de lo que hablo.

Hay bares, con dificultades enormes para hacer música en directo, lo que pone en serio riesgo poder seguir, y hay soledades que se esquivan en los bares o que no se esquivan, pero que se pasan mejor en esas últimas horas de la tarde o primeras de la noche, con el trato amable y discreto y profesional del camarero, con la compañía solitaria de quienes allí se reúnen, con un piano que alguien abre y hace hablar o con guajira guantanamera sonando desde un ordenador.

En mi ciudad hay una zona vieja con bares en los que trabajan personas que acompañan nuestras soledades, aunque solo sea, y no es solo eso, porque abren las puertas de su casa y no preguntan y no juzgan y nos tratan con delicadeza en nuestra soledad, son así en todas las ciudades, yo hablo de la mía porque es la que conozco, y tienen dificultades enormes para hacer música en directo y quien criminaliza los bares quizá no haya vivido la soledad de necesitar refugiarse allí, quizá no sepa lo que es la sonrisa amable de un camarero, quizá nunca entienda nada de lo que ocurre en la segunda canción del primer disco de Tom Waits.