Hay pianos en bares, hay no disparar al pianista y luego está Sam, el pianista que no deja solo a Rick, muerto de amor, de abandono y de alcohol y de París.

Hay pianos amordazados en bares, por una reivindicación siniestra al descanso, y hay pianos que, poco a poco, vuelven a cantar. Pianos en bares.  Siempre hubo bares con piano y con whisky y siempre hubo Tom Waits, siempre hubo Tom Waits contando historias en los bares con piano, diciendo I hope that I don’t fall in love with you.

Publicado en Drugstore. Puedes leer aquí el texto completo.