Voy al concierto que tributó homenaje a Aute en el teatro Filarmónica, de Oviedo, organizado por la asociación La Ciudadana y por la asociación Albéniz este sábado, con una amiga de 16 años. Y las canciones de Aute hablan todo el tiempo de tener 15 años, de los niños de la fotografía que, abrazados, van bailando por la vida. Mi amiga no sabía nada de Aute, para ella no existía antes del sábado, ni su rostro ni sus canciones. Pero se llenó de historias que la estaban contando, a la vez que nos contaban al resto, a quienes los 15 años nos parecen ensoñación propia y realidad en estas criaturas para cuya comprensión seguimos, el resto, necesitando esas canciones, y para la nuestra, para, aun mayores, o por eso, necesitar que Aute nos siga contando el amor y la ruptura y los celos y la infidelidad y los triángulos y el deseo.

El deseo, sobre todo. Porque Aute es el autor del deseo, del deseo en compañía o del que necesita nuestra mano solitaria.

 Publicado en La Voz de Asturias. Puedes leer aquí el texto completo.