Se acabó. Quienes teníamos previsto, hasta hace no demasiado, viajar a Palmira sabemos que nunca lo haremos. Sabemos que nunca lo haremos para conocerla como nos había llegado. Sabemos que solo nos queda llorar su pérdida, como seguro que lloró la reina Zenobia, la reina que hizo a Palmira reina del desierto, como solo el desierto en esa parte del mundo, en esa Asia sabe ser, plagado de historia y de sombra de las caravanas de comerciantes y camellos, de ruinas imponentes en las que leemos el pasado de hazañas, de imperios, de rutas para intercambiar mercancías y noticias y saberes, alfabetos, lenguas, telas, esencias, alimentos, relatos; como seguro que lloró Zenobia cuando perdió Palmira, cuando perdió su imperio. Se acabó. El Estado Islámico, Daesh, ha ganado, ya, aunque acabe derrotado, aunque acabe masacrado por la aviación rusa. Daesh ha ganado, con la destrucción de Palmira, con el asesinato de sus arqueólogos, como el personaje de El año pasado en Marienbad, Daesh puede perder, pero siempre gana, ya ha ganado, aunque mañana la aviación rusa masacre a todos sus miembros en Siria, los abrase con las bombas. Ya ha ganado. Ha ganado degollando, quemando, asesinando impíamente, aunque se ampare en la religión, asesina impíamente, esto es, sin religión, sin compasión, con crueldad.

Ha ganado con cada muerte que ha causado y que causa, con el arma pavorosa del terror.

Ha ganado con la destrucción de Palmira y de sus arqueólogos, que se convierten en amantes del lugar al que se entregan, amantes entregados que dedican su vida a conocer, a cuidar, a comprender, a mimar, a acariciar, a acoplarse con el sujeto amado, a hacer el amor con amor infinito, con el reto maravilloso de saber que nunca se llega a conocer enteramente al sujeto amado, pero dedicar la vida a la búsqueda, a desentrañar el idioma en que el sujeto amado está escrito, sabiendo que siempre quedarán amplias capas de analfabetismo, vetas que nunca llegaremos a picar.

Adiós, Palmira, reina del desierto, adiós, reina Zenobia, hemos perdido, aunque alguna vez pensemos que hemos ganado. Nunca nos abrasaremos en tu desierto, tratando de dialogar con las caravanas, repletas de telas y de esencias, para que nos cuenten las últimas noticias venidas del Oriente más lejano.

Asturias24 – 7 de octubre de 2015.