Empezamos hace dos años a celebrar Harvest Moon en Oviedo, fue en septiembre del año 2013, seis o siete personas reunidas en el Café Paraíso para celebrar la luna llena de septiembre, la luna de cosecha, cantada como nadie por Neil Young.
El año pasado dimos un paso más y Harvest Moon fue en Casa Domitila, el bar más antiguo de Oviedo, que un año después no sobrevive, y hubo un concierto y se cantó a la luna, que nos miraba, con su polisón de nardos, y este año será en Lata de Zinc, el primer año, en el Oviedo Antiguo, el segundo, en El Paláis, y el tercero, en Otero, deambulando un grupo de gente tras una banda que homenajea a la luna y a Neil Young, y, sí, Harvest Moon 2015 es el próximo lunes, el 28 de septiembre, y, si seguimos la ortodoxia, no es un día bueno para salir a celebrar, es lunes y fin de mes, pero no hay alternativa, Harvest Moon es ese día, y no vale otro, para que la luna se ponga el polisón de nardos, porque escuchamos las palabras de Neil Young y no nos da miedo cuando la luna se viste con el polisón de nardos, que ya se vistió una vez y nos lo contó otro poeta narrador, Federico García Lorca, y el niño gitano se murió, en el bellísimo relato disfrazado de romance de Lorca, pero Neil Young nos obliga a salir al final de la jornada, aunque sea lunes y fin de mes, cuando los niños están durmiendo, sí, el niño de Lorca dejó de dormir y los niños de Young duermen y la luna de Young mira, pero nada más, no roba niños, no causa el desgarro en los gitanos, sino que ampara para salir a bailar al acabar la jornada, puesto que el amor continúa y las criaturas duermen.
La luna de Lorca y la luna de Young, criaturas muertas y criaturas que duermen, los gritos de los gitanos ante el horror y el baile muy cerca de las parejas enamoradas. Al final, la misma luna y las narraciones repetidas, la vida, la muerte, la lubricidad, el enamoramiento, el baile, el desgarro y la celebración. El romance, las canciones. Nada nuevo, nada distinto, nada que no se haya contado antes, nada que no vaya a ocurrir después.

A pesar de que no haya nada nuevo, a pesar de que sea todo lo mismo: si nos dejamos arrebatar las criaturas por la luna vestida con polisón de nardos, como lo estamos haciendo, criaturas muertas, criaturas hambrientas, criaturas heladas, criaturas enfermas, criaturas desnudas, criaturas descalzas, tan lejos, tan cerca, tan en el camino, será solo culpa nuestra y dará igual que nos creamos el oasis de la salvación al bailar con los cuerpos pegados al acabar la jornada.