Tuve la ocasión de presentar en tres ocasiones, como conferencia, cada una a su modo, mi visión de uno de los genios del bebop, el pianista Thelonious Monk, a través de su relación con la aristócrata Pannonica Rothschild.

La primera de ellas fue en la V Semana del Jazz de Candás, del año 2017.

La segunda de ellas fue en la Noche Blanca de Oviedo, también del año 2017, en la sede del Colegio de Abogados. En esta ocasión, y con el título «Las polillas salen de noche: La noche fuera del tiempo de Thelonious Monk», y para celebrar los cien años del pianista, estuve acompañada por el pianista Jacobo de Miguel, que interpretó algunos de los temas del maestro para acompañar mis palabras. Esa noche, además, tras la conferencia, un trío de jazz, compuesto por el propio Jacobo de Miguel, por Horacio García, al contrabajo, y por Ethan Winogrand, a la batería, ofreció un concierto dedicado por entero a Thelonious Monk.

Por último, y como programación paralela a la oficial del Festival de Jazz de Gijón, Jazz en la Ciudad, la conferencia en versión reducida tuvo lugar en el Jazz Café y, a continuación, el mismo trío de jazz que en la Noche Blanca, bajo el nombre de Monk’s Dream, ofreció un concierto.

En El Cuaderno, pude también celebrar los cien años de Thelonious Monk.

Charles Rothschild era un apasionado entomólgo. Pocos meses antes del nacimiento de su hija, encontró una polilla que se posaba en la especie Gentiana pannonica, allí se posaban las polillas de la especie Eublemma pannonica. Como muestra de la devoción por estos insectos, esta pequeña, además de los convencionales Kathleen Annie, llevó el nombre por el que fue conocida, Pannonica. Pannonica, que es polilla, que no mariposa. Más vistosas, más coloridas, más convencionalmente bellas las mariposas, porque se muestran rutilantes a la luz del día, sin embargo, las polillas tienen algo fundamental, fundamental para el jazz, fundamental para los clubes, fundamental para las jams, fundamental para Pannonica: las polillas salen de noche.
«Ha pasado apenas un minuto y ya estamos en la noche fuera del tiempo, la noche primitiva y delicada de Thelonious Monk» (Julio Cortázar, “La vuelta al piano de Thelonious Monk”, en La vuelta al día en ochenta mundos).