En el Oviedo Antiguo, como en cualquier otro barrio, estamos las personas que vivimos y las personas que trabajan; a veces, vecindad doméstica y vecindad laboral, ambas, compartidas.

Cuando pensamos en las personas que viven, pensamos, cómo no, en las que tenemos nuestro domicilio habitual, inscrito en el censo municipal, en torno al que hacemos la vida.

Publicado en La Voz de Asturias. Puedes leer aquí el texto completo.