En Irán, las cerezas nos ayudan a saciar el hambre y la sed en los largos y calurosísimos trayectos por el desierto de Lut, dicen que el lugar más cálido del planeta, que recorremos entre Shiraz y Teherán. La furgoneta tiene una pequeña nevera portátil y un compañero de viaje compra cerezas en un puesto de la carretera y las guarda allí, entre el hielo. Al comerlas, resultan un caramelo muy frío y muy dulce.

Irán es uno de los principales productores mundiales de cerezas.

Publicado en El Cuaderno. Puedes leer aquí el texto completo.